16
may
12

OS NECESITO

Ayer hicimos una nueva revisión del corto, de nuevo hasta la una de la madrugada (como tantas otras desde hace más de tres años). Bien, está quedando alucinante.

El corto está hecho con una cantidad asombrosa de amor y verdad. Pero el productor Gerardo Álvarez y el director técnico y director artístico Jorge Medina se encuentran agotados de tanto, tantisimo esfuerzo, durante tantos años.

me gustaría que dejáseis un comentario de ánimo en este post. El que sea. Me gustaría que se sintieran más esperanzados y no se me ocurre nada mejor.

Empiezo yo

Ánimo Jorge. Ánimo Ger. El corto va a entusiasmar al público.

14
may
12

imparables imaginarios

¿CÓMO? ¿QUÉ?

¿QUÉ PUEDE SIGNIFICAR ESTO?

¿Es una animática? ¿es un story?  ¿de qué? ¿de una nueva aventura de Blue y Malone? ¿Animada? Pero si aún no hemos acabado el corto. Espera ¿Lo hemos acabado? ¿Sí? ¡Entonces! ¿Qué son estos bocetos de story?

SEGUID ATENTOS A ESTE BLOG AMIGOS…. NADA PARECE PODER DETENER LA IMAGINACIÓN ESTOS DÍAS!!!!

PUEDE QUE EL VIAJE NO SEA IMPOSIBLE DESPUÉS DE TODO

12
may
12

hace un año ya…

11
may
12

Este es un experimento. Empezado hace años, terminado hoy

Exterior

La primera vez estaba comprando el pan. Era sábado. Eran las once y dieciocho. Toda la gente se detuvo a su alrededor y se puso a recitar. Salió a la calle. Todos recitaban. Los coches detenidos, recitando. Un policía, una mujer con dos niñas pequeñas, un viejo con su perro. Unas niñas sentadas en un banco. Un grupo de adolescentes, dos psrejas de turistas nórdicos de mediana edad. Una señora muy vieja con su perro feo, tres trabajadores en las distintas alturas de un andamio, una muchacha bonita en una parada de autobus, un taxista, y otro más detrás de él. Todos recitaban. Nunca trató de explicarselo a nadie. Una vez le comentó algo a su padre, pero teniendo mucho cuidado de que este no pensara que de nuevo había vuelto a tomar drogas. Le sucedió otra vez, en el cine. Fue especialmente horrible, una pesadilla sin sentido. Ese día solo corrió y gritó. Un grito extranjero en medio de un homogéneo y constante gorgojeo que se extendía por todos los sitios, fuera a donde fuera. Todo el mundo. Absolutamente todos, en todos lados. Fue una especie de vómito vocal, de un sonido particularmente horrible e inhumano. De hecho, varias gargantas cedieron y se desgarraron. Él intentó esgrimirlo como prueba, pero parece ser, mala suerte, que un virus de orígen nórdico provoca exactamente esos mismos daños. la simultaneidad, después de su sofocón fue algo imposible de demostrar. No todo el mundo se rasgó las cuerdas vocales. Solo algunos niños, algunos adultos y muchos viejos. Por demás, coincidentes con poblaciones de riesgo.

Una noche, sacando al perro, vió a una mujer preciosa cantando algo horrible. Ya hacia dos años que vivia el fenómeno y había desarrollado una especie de instinto de duración. Violó a la mujer miestras ella estaba en su éxtasis. Fué una experiencia que no le compensó la ruindad, pues el placer fue escaso e incómodo, pero él se convenció de que no había sido una violación en sentido estricto. Además estaba tan enfadado que se exculpo solo con el rencor que el generaba ser el testigo, el superviviente, el distinto.

El ataque definitivo le sorprendió en plena noche. Según pasaban los días y todos los seres humanos del mundo seguían en pleno espasmo comenzó a desesperarse. El cántico era además el peor con diferencia. Un gorgojeo como de cuervo, como de grulla muriendo. A las pocas semanas empezó a ver desplomes, y muertos que sin embargo seguián moviendose horas. Todo había desaparecido ya. Curiosamente el aire estaba limpio en la ciudad, y las plantas verdes y brillantes. Duro cuerdo ocho meses. Mato a varios por esa época. Se volvió completamente loco en dos años, y empezó a imitar elñ gorgojeo y el baile. Quería ser uno más. Lo necesitaba. El ataque cesó poco después. Sí había pruebas. Sí había evidencias, pero habia muchos locos. Nadie sospecho que uno de ellos era un falso bailarín, el único superviviente, el único testigo. Él no supo dejar de fingir

06
may
12

y finalmente, con ustedes…. la historieta más visitada ever!!!!!!!!!!!!!!

04
may
12

la llamada y la chica

El escritor caminó un poco por las calles empapadas de calor y medios silencios de martes en la noche. Los latinoamericanos, colonos recientes del barrio del escritor habían venido una vez más a enseñar  al flemático y maquinal europeo a disfrutar de la sencillez de las calles y los bancos, porque en el barrio del escritor, ya nadie venia a sentarse en los bancos y en las calles a la fresca caída de la noche, salvo los latinoamericanos.

El escritor no caminaba bohemio, mecido y mezclado por aromas de seres imposibles o historias con cotidiana belleza y marcas de cigarrillos franceses. El escritor caminaba turbio a la salida del teatro Nacional, porque había visto a la chica actuar aquella noche, y al marcharse, ella no se había despedido, y claro, un martes por la noche, a finales de junio y con tanto calor, eso solo podía significar que la chica no amaba al escritor. Que nunca le había amado, y que nunca le amaría. Cualquiera sabe eso. Si no se despiden de ti, no es porque sea el día de tu estreno, no es porque haya más de treinta personas agasajándote con todo tipo de comentarios sensatos y prudentes, es porque no lamentan prescindir de ti, deshacerse de tu presencia, es porque no duele en prendas extender mundo entre su cuerpo y el tuyo, desenvolver calles entre medias, números de teléfono entre medias, aire lleno de palabras en todas direcciones como trolebuses invisibles, avenidas íntegras de tránsitos de cosas entre los dos. Si no se despiden de ti, es porque prefieren perderte de vista, aunque sea en el fondo; es porque no eres importante en absoluto, no eres parte de la ecuación, no eres influencia, ni sonrisa, ni comentario ni nada, ya es que no eres nada.

El escritor llego a su casa y se quito la camisa, y dejó las llaves y agitó suavemente el ratón del ordenador para despertar las quinientas líneas del monitor, que diligentes y solidarias crepitaron y obedecieron a los pocos segundos. Mientras abría el procesador de textos escuchó el mensaje de una pálida voz de mujer que se quejaba de que la noche anterior en el cóctel del libro del escritor, él se marchó sin despedirse. El escritor hizo sonar a Lester Young y Charlie Mingus, se descalzó y comenzó a escribir.

“Marcaría su número de teléfono ahora mismo. Eso debería hacer. Llamaría y una voz de hombre lo cogería a la tercera señal, y yo respondería concisamente con mi nombre y con la brusca orden de hablar con ella, y ella respondería sabes que hora es? Y yo diría no te has despedido, y ella diría qué dices? Qué no te has despedido, y me llamas para decirme eso?. Sí, lo he estado pensando, y eso significa que no me amas, y ella respondería estas loco, no vuelvas a llamarme a estas horas, eso significa que quieres que te llame a alguna otra hora? Eso significa que quieres hablar conmigo, que necesitas mis trolebuses invisibles que acorten la distancia, y reduzcan el espacio entre los dos, significa que me amas?, un silencio, no uno bonito, un silencio de Bela Lugosi. Pues no claro que no te amo, si te amase crees que me habría ido sin despedirme? Después sonaría la señal. Punto. Fin. Nunca volvería a cruzar mucho más que un saludo, y eso solo después de algunos días”.

El escritor pensó mejor en no llamar. Evitar la humillación, evitar la risa de las hadas de los tontos. Pensó prudente y sensato. Mucho mejor no llamar. No hacer la joda estúpida. No sucumbir otra vez a lo imbecil  con pusilánimes estratagemas camufladas con romanticismo e irrevocabilidad heróica. No ceder al brillo de la vanidad. En no abandonar una frase a medio escribir para realizar un llamada del todo cond 

03
may
12

contra la depresión re edición

30
abr
12

re editando que es gerundio

27
abr
12

¿algo de cierto?

Correr

No me digas que me tranquilice y escucharme. Yo sé porqué corre todos los días, llueva o nieve. Sé porque corrió el día que nació su hijo, o el día que murió su madre. Todos pensamos que es deportista, que tanto estrés le obliga a llevar una disciplina física para preservar su cuerpo de desarreglos cardio pulmonares, y desde luego era así al principio. Pero salió a correr la noche del accidente, salió a correr la noche en que comenzó la guerra en Oriente Próximo y el día que Victoria le abandonó, y también la noche que decidió regresar. Es una manía, una obsesión, pero yo conozco el motivo real porque me lo contó ayer.

Me contó que todo empezó hace nueve años, uno de esos días agotadores. Volvió derrotado del trabajo, se bebió media botella de cerveza High Life de Miller y antes de que acabaran las noticias se enfundo el chándal y se fue a correr por la ciudad, como todos los días. Por aquel entonces andábamos con el proyecto de la compañía de teléfonos, que nos traía fritos ¿te acuerdas? Como todos los días mientras sus pies golpeaban el asfalto y su respiración se aceleraba, su cabeza daba vueltas y vueltas a las ingerencias del combate contra el cliente y cómo explicarle minuciosos detalles técnicos que justificaban el elevado presupuesto. El recorrido era siempre el mismo, y por ello él me dijo que tardo más en darse cuenta. En darse cuenta de que debía haberse despistado con las preocupaciones, me dijo, porque de súbito dejo de parecerle conocido el panorama. Pero tendrías que haber visto la cara que puso cuando me contó que no se trataba de una calle distinta en su mecánico y trillado circuito rutinario, sino de otra ciudad. Otro tiempo, otro mundo. Con una mirada gastada, casi triste, me contó ayer que aquella noche, sin saber cómo ni cuando, en su carrera nocturna, sencillamente se desvió de su recorrido y se encontró en medio de una pradera de hierba azul sobre la que flotaban extraños bulbos de cristal líquido. Me contó como le adelantaron jinetes montados en gallinas enormes, de un plumaje brillante que despedía a partes iguales destellos anacarados y bocanadas de hedor almizclero. Me contó que pudo contar hasta seis lunas en el cielo, y que vio un hombre ballena con una enorme piedra atada a la espalda frotarse los pies cansinamente, sentado en un recodo del camino. Me contó que no podía dejar de correr, ni parpadear, ni siquiera respirar normalmente. Me contó que elefantes de seis patas grandes como edificios llevaban cargada una ciudad de tela a sus espaldas, de la que caían aquí y allá chubascos de inmundicias y aguaceros fecales. Me contó como fue acechado por una manada de panteras líquidas hechas de estrellas oscuras y ojos llameantes. Me contó como al minuto siguiente estaba doblando la esquina de su calle, y que no dejó de correr, ni pudo parpadear, ni respirar normalmente hasta que atravesó el portal de su casa. Eso fue lo que me contó. Por eso  le obsesionaba correr y correr todas las noches. Sin faltar una, como buscando infructuosamente una nueva alteración, una nueva inflexión en el espacio y en el tiempo, un recodo misterioso en su trayecto de todos los días, un brillo extraño o una sombra impropia que durante nueve años nunca volvió a presentarse.

No me digas que me tranquilice y  no me mires así. Por Dios. Ingeniero jefe de proyectos durante veinte años, no es precisamente un hombre demasiado propenso a la fantasía, así que no me digas que me calme y explicarme que quiere decir Victoria con eso de que se marchó a correr hace seis horas y aún no ha regresado.   

26
abr
12

TARTAZOS

Últimamente me resisto a postear en el blog nada que no sea contenido. Algunos echaréis de menos esos post de reflexión y opinión, y puede que yo también. Pero tengo una especie de sensación poco concreta de que ya hay mucha gente opinando mucho de casi todo. Ya hay muchas recomendaciones. Mucho artículo muy experto de muchas cosas. Como en la trastienda en realidad estoy currando  en los nuevos proyectos (y sobre todo en el corto, claro está) sucede que no me quedan ganas de opinar o recomendar. Estoy muy concentrado cocinando.

Y sin embargo twitteo. Pero intento twitear contenido. No opiniones. Micro series, como micro historietas con palabras, micro relatos. Aquí va mi serie de los tartazos (con faltas ortográficas y todo) en la que incluso conseguí dialogar con Javier Solana al respecto. ¿Puede un tweet ser como una película de 140 caracteres? ¿Puede ser poesia? ¿Puede ser imagen?

https://twitter.com/#!/Aloguerr




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