01
Dic
10

dilemas morales, reformas e incertidumbre

aquí va un post sobre el corto en sí mismo,  para cortar la racha comiquera, enciclópédica y coñera extraordinaria. Un poco melancólico, y pasado de rosca intimista, pero así son las cosas y esto es lo que hay (dos frases que me he repetido hasta la intoxicación estas dos últimas semanas y que así puestas en cadena son una bomba de racimo para el óptimista más pintado) . De nuevo recuerdo que este cuaderno de bitácora apócrifo nació con la intención de compartir las vivencias de un equipo creativo realizando un cortometraje, desde la dudosamente privilegiada óptica de su director.

Pues he aquí un episodio más de la creación de un corto de animación. La reasignación y revisión de retakes del último tramo de animación. El delito: coges planos del corto que a estupendos animadores les ha costado la vida animar y se los asignas total o parcialmente a otros animadores. El único culpable: yo. ¿Por qué?

MOTIVO NÚMERO 1. Por haber decidido embaracar a todo el mundo en un proyecto tan complejo y ambicioso.

MOTÍVO NÚMERO 2. Por no haber sido capaz de conseguir que el equipo tenga suficientes referencias, suficiente transmisión de ideas, energía, facilidades. Eximentes en este punto: solo soy el úncio director de animación disponible para el corto, ni mucho menos el mejor posible… y rayos, no estamos todos juntos y no me pueden ver hacer el ganso en vivo y en directo, que es la única manera de expresarme bien que me funciona mínimamente a la hora de dirigir.


MOTIVO NÚMERO 3. Por haber decido embarcar a todo el mundo en un proyecto tan complejo y ambicioso.

La cuestión es que el corto solo alcanzará al publico si la animación es alucinante. No se trata de ninguna idea ingeniosa, rápida y genial, momento ajá. Se trata de una tragicomedia de actores, de animadores. No es un corto innovador en exceso, no tiene una realización rompedora y efectista. Tiene que estar bien hecho.  La música, la narrativa y la luz tiene  que funcionar bien, y la animación es la base del corto. Son actores interpretando. Gigantes peludos y azules, o pequeños y narizones, o preciosos y delicados… pero actores. Actores actuando. Y todo el equipo confía en que el corto funcione, en que le guste al público. Y de eso va todo únicamente. Del público. Y mi dilema es que si tengo que sacrificar, y rechazar y repartir espadazos por doquier debo hacerlo… “me pagan para que tome este tipo de decisiones”. Pero claro, el equipo. El equipo es lo primero. Joe, son las manos, las mentes, los motores y el combustible del proyecto. Entonces el equipo. La prioridad es que se sientan bien, respetados y apoyados.  Pero ¿cómo les apoyo y respeto si lo que de verdad necesitan es que el corto los arrastre y les catapulte? para eso necesito al público. Todo por el público. No. Todo por el equipo. Vale ya. Se entiende el dilema no?. Pues eso.

Y qué más. ah sí reformas e incertidumbre. Reformas. Mi autoestima es una figurilla de cristal de bohemia (muy hortera) metida en una caja fuerte de metro y medio de grosor. Si no abro, ya puede el huracán Katrina desparramarse que nada puede acabar con mi Bourbon Street. En cuanto una rendija de viento fresco tan fino como una guitarrita grabada se cuela, me hace añicos el tinglado… porque no se si necesito necesitar o necesito que me necesiten…  y  crunch… pierdo cosas que no está escrito que deba perder. ¿Por qué? no lo sé… así son las cosas, y esto es lo que hay. El miedo y la ira llevan al lado tenebroso de la fuerza. Reforma urgente. Viaje larguisimo inaplazable por un desierto purificador, por un mar infinito.

Ah, sí incertidumbre. Sí. Así es. Conecta con tu yo esencial, con el centro. ¿Qué hay allí? sueños y saltos al vacío. Una gran apuesta. Y la comedia. La comedia por encima de todo. Señoras y señores, el famoso funambulista en el alambre. Un paso a la izquierda y los sesos desparramados por el suelo, uno a la derecha y gelatina royal de cuenta cuentos de medio pelo. Y cuando se termina el alambre y has llegado ¿dónde estás exactamente? ¿por qué has cruzado al otro lado?. Pues por el público. Solo por el público. Comedia, siempre comedia.

Caray, me excuso con rubor por un post tan personal. No me lo tengan en cuenta. Demasiadas listas desgarradas de spoti (bendito sea). Demasiados dilemas. Demasiado Fox Crime (bendito sea)…  porque…. así son las cosas, y esto es lo que hay.




3 Responses to “dilemas morales, reformas e incertidumbre”


  1. diciembre 2, 2010 a las 12:48 am

    Delante de las cámaras estás haciendo una comedia, detrás una road movie…

  2. 2 Albert
    diciembre 2, 2010 a las 5:15 pm

    Si te paras a pensarlo, uno siempre puede elegir entre hacer las cosas o no. Si hubieses escogido la segunda, la fácil, probablemente estarías igual de jodido, pero por otros motivos.

    Esto es constante aprendizaje hasta el fin. Y evolución. La culpa y las dudas no tienen sentido. sólo sirven para desviarnos en el camino (y putearnos alguna noche de sueño).

    El resto del mundo no está en nuestra mano. Y lo que no está en la mano de uno, nada se puede hacer. Avanzar, avanzar es lo único que queda. ¡¡¡Avanti!!! 😉


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